Desarrollado como un núcleo repoblado desde San Martín de Unx, en el año 1.212 se independiza administrativamente de él, concediéndosele el título de villa y una serie de privilegios por el valor demostrado por sus voluntarios en la batalla de Navas de Tolosa.
El rey Carlos II concedió en 1.378 el señorío perpetuo de la villa a Roger, vizconde de Castelbón, pero Carlos III atribuyó más tarde en 1391 sus rentas al Alférez Carlos de Beaumont. En 1457 el rey Juan II concedió el Señorío de Beire y San Martín, con la jurisdicción y demás derechos a mosén Bernart de Ezpeleta, donación que confirmó la princesa Leonor (1475) aunque excluyendo la jurisdicción.
Con todo, los soberanos Juan III y Catalina vincularon la villa al patrimonio de la Corona en 1510. |